7 jun 2009

Die Toten Hosen - La Hermandad

Como anticipé cuando estaba Reviviendo este espacio, en él publicaré mis colaboraciones con la revista virtual Rocktails.


La primera de ellas fue una crítica del último disco de los Die Toten Hosen, La Hermandad: En El Principio Fue El Ruido, álbum editado especialmente para Argentina mediante el sello Music Brokers. Que la disfruten.



Die Toten Hosen
La Hermandad: En El Principio Fue El Ruido (Music Brokers, 2009)

Como si necesitáramos alguna prueba más del amor incondicional de los alemanes de Die Toten Hosen por nuestro país, se ha lanzado La Hermandad: En El Principio Fue El Ruido, una especie de compilación donde los Hosen reúnen canciones de sus últimos dos álbumes de estudio, In Aller Stille (2008) y Zuruck Zum Glück (2004) con algunos bonus muy especiales.

Y si bien son esos bonus los que hacen del álbum una propuesta digna de ser comprada -más por curiosidad que otra cosa- el resto del disco ciertamente no desentona. Porque si bien es interesante escuchar a Campino desgañitarse con un "Uno, Dos, Ultraviolento" en español chapucero, o hablar mitad en español mitad en alemán de una "Vida Desesperada", o gritar "Viva La Muerte" (al fin y al cabo, las únicas novedades del disco), los Hosen no dejan de ofrecernos lo mismo de siempre: punk rock hecho y derecho.

Obviamente que La Hermandad está más que bien. Sobre todo si -como la mayoría del público rockero argentino, seamos sinceros- uno ama a los Die Toten Hosen, los siente casi locales y además (fundamentalmente) le caen bien. Es que es imposible que no te sean simpáticos estos cinco germanos ya entrados en años que aman en partes iguales a Argentina, al punk -especialmente a los aquí adorados Ramones y The Clash, a quienes incluso versionan en "Guns Of Brixton"- y el fútbol.

¿Y el disco? Ah, sí, además había un disco de por medio; y está claro que el álbum no desentona. Si bien tiene ese claro sabor a compilado donde las canciones no guardan coherencia entre sí, lo que se escucha es más de ese siempre agradable punk rock confrontativo construido a partir de paredes de sonido y estribillos de cancha al que los Hosen nos tienen (mal) acostumbrados, además de las ocasionales baladitas y medios tiempos siempre emotivos en los que incurren acertadamente.

En resumen: sí, sabemos que hace treintipico de años que vienen en la misma. Pero los Die Toten Hosen hacen (y son) punk auténtico, de verdad, desde el corazón. Y eso es mucho más de lo que la mayoría de las banditas de ahora puede decir. Tanto, que me hacen laburar un feriado, y me encanta. ¡Auf Ihr Wohl! (Salud, para los que no saben alemán.)

[Publicado originalmente el 25 de mayo de 2009 en Rocktails.]

Reviviendo


A ver, para resumir un poco: este fue mi primer blog. Lo hice cuando era un purrete (?) que no entendía mucho de este mundo que de a poco me ha ido dando ciertas satisfacciones -y disgustos, claro- y por ende, es (si se quiere) el más primitivo de todos ellos desde prácticamente todo punto de vista.

Paz, Amor, Libertad, Respeto (que así se llama este espacio, en definitiva) nunca tuvo una idea puntual, un por qué. Nació como una bitácora personal -algo que nunca fue- y terminó, a la postre, siendo un receptáculo de todo lo que no entraba en otro blog al que sí pude darle un perfil, perfil que acabó siendo exitoso y bien recibido. Hablo, claro está, de Escuchar Es Aprender.

Gracias a aquel blog y su suceso me empecé a interiorizar más en esta tecnología, aprendí conceptos de diseño y HTML con los que mejoré las plantillas, descubrí herramientas útiles y demás situaciones que se dan naturalmente cuando se piensa en realzar una producción propia. Esto hizo que los espacios de nuevos emprendimientos como mi programa radial Contra Todos Los Males De Este Mundo crecieran diametralmente en contenido y diseño; lo mismo sucedió con Escuchar Es Aprender. Pero, en el medio de todo esto, este lugar quedó huérfano.

Es por eso que he decidido revivirlo, y esta revivida tiene una excusa: hace cosa de semanas la revista virtual Rocktails me ha invitado a colaborar con críticas de nuevos lanzamientos y demás, artículos que -al ser de mi autoría- subiré también a este blog próximamente acompañados (obviamente) por nuevas notas y escritos. Este proceso, claro, irá de la mano de un rediseño gradual pero total de este blog al que quiero tanto y, por ende, intentaré revalorizar.

Así que queridos lectores, estén atentos. Habrá mucho más por venir.

10 oct 2007

Rescatando a... Pavement

Kannberg, Nastanovich, Malkmus, West e Ibold.

En los convulsionados años '90 hubo una banda cuyo legado sería mucho más duradero que el de coetáneos con mucha más atención como Nirvana o Pearl Jam. Esa banda se formó en los albores de aquella década en la ciudad de Stockton, California y se llamó Pavement.

Inicialmente Pavement era en realidad un proyecto de estudio entre los factótums de la idea, los guitarristas, cantantes y compositores Stephen Malkmus y Scott Spiral Stairs Kannberg. Desde sus inicios en 1989 grabaron varios EPs con un sonido característico, muy lo-fi y que entremezclaba un sensible gusto por la melodía pop con guitarras abrasivas e ideas experimentales; hasta que en 1991 registran un material en forma de larga duración al que bautizan Slanted & Enchanted (algo así como Sesgado Y Encantado).

El mismo circula por casi un año entre esas verdaderas ciudades que son los campus universitarios, siendo muy preferido por los disc-jockeys de las radios de esos lugares y llamando virulentamente la atención de críticos musicales. Este es otro mérito de Pavement, haber sido pioneros en el movimiento del rock estadounidense de los '90: el college rock o rock universitario. De hecho, fueron una de las primeras bandas en ganar notoriedad desde la independencia nativa a ese movimiento.

Y ahí está otro motivo por el cual Pavement, pese a ser poco reconocida, es de lo más importante que le haya pasado al rock en los últimos veinte años: bandas como ellos, y sellos como Matador Records (que los catapultó), alzaron una bandera que fue ganando más y más preponderancia y notoriedad como propaladora de artistas a lo largo de los años y los países: el indie, padre del archifamoso indie rock. Con su propuesta única y rebosante de creatividad supieron mostrarle al mundo que no siempre lo que lanzan las grandes disqueras es lo que importa.

Volvamos, entonces, a revisar su historia. En 1992 Slanted & Enchanted fue oficialmente editado por Matador y, con él, nació la aplanadora Pavement: en cuestión de un par de años editan más y más discos, uno mejor que el anterior y todos clásicos del rock. Crooked Rain, Crooked Rain sale en 1994; Wowee Zowee en 1995 y Brighten The Corners en 1997. En estos álbumes, Pavement muestra una notoria capacidad para escribir y tocar tonadas incuestionablemente pop pero con un gancho rockero.

Guitarras filosas, un fino sentido del humor, buenas armonías vocales y una melodía a prueba de balas ya eran marcas registradas del por entonces quinteto: Mark Ibold se había sumado en bajo, Steve West en batería y Bob Nastanovich en percusión. La suma de miembros les permitió expandir su experimentación hacia dispares géneros y estilos que demostraron las irrevocables aptitudes y actitudes de la banda, una vocación por el cambio y la superación muy loables y siempre bien logrados.

Pese a que la masividad siempre les fue esquiva, gozaron de una popularidad y un prestigio enormes hasta su separación en 1999 (antes habían lanzado su canto del cisne, Terror Twilight). Tanto es así que desde el fin del grupo se han lanzado varias impecables reediciones de sus LPs con decenas de agregados de canciones inéditas y no tanto. Ah! Porque también, amén de todo esto, eran sumamente prolíficos.

Recientemente Scott Kannberg tiró que tal vez se reúnan para su vigésimo aniversario, en 2009. En épocas de vueltas a diestra y siniestra, crucemos los dedos y mientras esperamos, disfrutemos:


El absolutamente hermoso "Silence Kid", tema que abría el segundo larga duración de Pavement, Crooked Rain, Crooked Rain (1994). Pequeño botón de muestra de una genialidad poco reconocida.

3 sept 2007

"Dicen que me fui del barrio...

Los Gatos, ese regreso que debería importarle a alguien.

... pero, ¿cómo? Si siempre estoy volviendo."

Aníbal Troilo


Como si necesitáramos otra evidencia para confirmar que el rock hoy por hoy debe, necesariamente, mirar hacia atrás como una especie de barajar y dar de nuevo, se puede decir sin miedo que 2007 es el año de las vueltas. Muchas bandas, la mayoría de ellas separadas hace un tiempo, han decidido reagruparse por las más diversas razones. Algunas sólo por diversión, otras por dinero, otras para revivir alguna carrera en proceso de descomposición, los regresos se cuentan por decenas y tienen, en algún caso, un sabor dulce.

Los dos retornos más afamados (y que más retorno económico tienen, sin dudas) son los de The Police (allá) y Soda Stereo (acá). Por un lado, los de Sting se embarcan en un millonario retorno a más de 20 años de su último show en 1984. La unión del mencionado amante del tantra con sus ex compañeros Summers y Copeland sabe más a pasar un buen momento que a sólo juntar un buen dinero, aunque una sea consecuencia lógica de la otra.

Por el otro, el también trío de Cerati, Bosio y Alberti se embarcará a partir de octubre en una gira, también de millones, que los mostrará reunidos a 10 años del célebre Último Concierto. Las millonarias cifras que trascendieron, más la apatía general de los miembros de Soda hacia esta reunión, hacen pensar más en un buen movimiento financiero y de marketing que en una idea de corazón.

Otros célebres regresos, tal vez sin la liquidez de aquellos mencionados pero con una buena dosis de calidad, son los de unos veteranos Los Gatos (acá) y Genesis (allá). Instado en primer nivel por el éxito que ha tenido un intenso movimiento de reediciones y revisiones de nuestro viejo rock, Litto Nebbia finalmente se amigó con su pasado y decidió juntar a sus viejos amigos para descoserla como hace treinta años, en shows muy ajustados y contundentes donde se destacó el misterioso guitarrista Kay Galiffi y no faltaron los invitados y un sentido homenaje al fallecido baterista Oscar Moro.

Entretanto, los ex capos del rock progresivo han decidido volver a diez años de su última grabación y a más de veinte de su último show. Con un aliciente: los originales que estarán en el tour serán sólo Phil Collins (voz), Mike Rutherford (guitarra) y Tony Banks (teclados) con el agregado de los frecuentes sesionistas del Genesis original, Chester Thompson (bajo) y Daryl Stuermer (batería); optando así por prescindir del cantante original del grupo Peter Gabriel y el guitarrista Steve Hackett. La motivación parece ser una mezcla de amistad duradera con una intención de revivir alicaídas carreras como solistas.

Otras vueltas afamadas nos muestran a un Bunbury (forzosamente?) amigado con su pasado y volviendo con los Héroes Del Silencio, a The Jesus And Mary Chain tratando de recuperar envión para sus carreras, a Rage Against The Machine superando a Audioslave y volviendo a lo que saben hacer bien, en fin... Todo un aluvión de regresos que nos muestran una sola cosa: que el mundo del rock está sumamente falto de ideas. Y necesita alimentarse de viejas y nostálgicas vueltas para sobrevivir.

31 ago 2007

De opiniones, verdades y arrepentimientos

[Fuente Suplemento Sí!, 31 de agosto de 2007]

La durísima declaración que podemos leer en el suplemento Sí! del diario Clarín del día de hoy no pertenece a ninguno de los implicados en la terrible tragedia de República Cromañón del 30 de diciembre de 2004. No no, estas palabras le corresponden a Horacio Gammexane Villafañe, histórico representante del mejor under de nuestro país comandando las seis cuerdas de La Sobrecarga ('83-'87), Todos Tus Muertos ('88-'98 y actualidad), Los Siete Delfines ('90) y, más recientemente, Responsables No Inscriptos.

Ahora, ustedes se preguntarán, qué tiene que ver esto con nada? Pues resulta que seguramente los muchachos del Sí!, zorros, entienden que Gammexane es un protagonista clave de los albores del under porteño y, como tal, habrá tocado en más sucuchos de mala muerte (acá, y en cualquier país) de los que muchos podemos contar. Su opinión, entonces, es autorizada en la materia.

Ahora bien, el dolor (entendible) del baterista de Callejeros Eduardo Vázquez, lo exime de la responsabilidad judicial que le endilga Gammexane (y muchos más, obviamente)? O es simplemente una consecuencia de una cadena de omisiones y descuidos criminales que lo tiene como protagonista necesario?